Padres en conflicto

Padres en conflicto

desacuerdo de los padres en la crianza y la educación de los hijos…

No cabe duda de que cuando las parejas se indisponen por sus conflictos conyugales y llevan esta lucha al campo de los hijos, prevalecen los patrones rígidos de interacción como la división y la rivalidad. Esta situación naturalmente conduce al desacuerdo de los padres en la crianza y la educación de los hijos; entonces se establecen relaciones polarizadas y surge la desacreditación mutua en la cotidianidad familiar.

De este modo, en mi experiencia como psicólogo y terapeuta familiar, he observado diferentes funciones que desempeñan los hijos en la dinámica conflictiva de sus padres. A continuación expongo en 8 puntos el sentir que expresan los hijos en la consulta al encontrarse en medio de las disputas.

1. Hijos presionados: hace alusión al pedido de exigencia que reciben los hijos por parte de los adultos para que suministre información de la vida privada de papá o de mamá.

2. Hijos atrapados: tiene que ver con la participación de los hijos como testigos y mensajeros, encargados de transmitir mensajes a sus padres porque entre ellos no se hablan.

3. Hijos enfrentados: se entiende como el papel que asumen los hijos de reclamar y desafiar a uno o ambos padres.

4. Hijos fuertes: hace referencia a los hijos que se encargan de cuidar a papá o a mamá, teniendo que aplazar las actividades correspondientes al ciclo vital de desarrollo.

5. Hijos confundidos: se explica como el nivel de exigencia que cada padre le hace a los hijos en temas académicos y actividades extracurriculares, de manera contradictoria y no complementaria.

6. Hijos ignorados: se relaciona con el reiterado enfrentamiento de los padres, sin medirse en las acciones ni percatarse de que los hijos están presentes.

7. Hijos asustados: se asocia a las continuas y múltiples amenazas de hacerse daño entre los padres, que generan preocupación en los hijos.

8. Hijos por fuera: se refiere a la delegación del papel parental que los padres asignan a otras personas e instancias, al sentirse desbordados por el comportamiento de los hijos.

También debo señalar la importancia de separar la historia negativa de esposos de la historia de padres, para no involucrar a los hijos en asuntos de adultos y dirigir el foco de atención a estimular el trabajo de los padres en equipo, a pesar de los conflictos actuales o del pasado.

En conclusión, los padres no pueden caer en los juegos de la culpa y el déficit. Juzgarse es girar en el círculo vicioso e improductivo. Más bien, es útil indagar apreciativamente sus cualidades y fortalezas para generar mensajes y prácticas de estima y estímulo que favorezcan la corresponsabilidad y el bienestar de los hijos. Es desde esta perspectiva que se fomentan las relaciones positivas y se evita que los hijos formen parte de un conflicto desgastante y sin sentido.

Recuperado
Silva, E. (2015). Padres en conflicto, hijos en aprietos. Periódico el observ@dor. Recuperado de: http://elobservador.co/especiales/padres-en-conflicto-hijos-en-aprietos/

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